Cosas sobre dietas
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El peso se estaciona
Hemos descubierto, a lo largo de los años, que cuando comen a requerimiento, muchas personas pierden algo de peso, y luego el peso se estaciona un tiempo, antes de seguir bajando. Algunas veces, esto significa que usted perderá algunos kilos y recuperará parte de ellos. Este tipo de estan­camiento es natural. Los cambios radicales de cualquier clase son difíciles de asimilar. Si usted cambia demasiado rápidamente, no se da tiempo para adaptarse a cada etapa.
Los que tienen más éxito en perder peso en forma gradual se sorprenden cuando los demás comentan cuánto han perdidos. Ellos saben que han cambiado, pero como han estado mirándose en el espejo y aceptándose en cada etapa, no se consideran con un aspecto radicalmente diferente.
Cuando se insta al organismo a acelerar el proceso
Este desarrollo lento puede ser frustrante para los obsesos de las dietas, que están acostumbrados a la euforia que normalmente sigue a la pérdida de peso. Según nuestra experiencia, las personas que antes vigilaban muy rigurosa­mente su peso tienden a olvidar que están tratando de vigilar su alimentación y aceptar su peso, sea cual sea.
Juanita está comiendo por hambre estomacal con mayor frecuencia. Está entusiasmada con la nueva forma de alimentarse y decide —para su desgracia— subirse a la balanza para ver cómo va su peso. Cuando descubre que ha perdido casi tres kilos, piensa: "¡Qué bien!, si sigo así, el mes que viene podré ponerme la ropa del verano pasado". Cosa extraña, durante los días siguientes, su alimentación no era lo que tenía prevista, y una semana después había recupera­do los kilos perdidos. Se sintió sorprendida y descorazonada. ¿Qué había sucedido?

Varias cosas se habían producido en el momento en que Juanita con el metodo gabriel se fijó en los números de la balanza. En primer lugar, y en forma muy sutil, su entusiasmo por haber perdido peso fue ruinoso. Al sentirse tan excitada y pensar en perder más peso aún, se estaba diciendo a sí misma que no estaba bien con su actual silueta y que había estado peor antes de rebajar esos tres kilos. Cuando Juanita aprendió a alimentarse a requerimiento, también aprendió a vivir acep­tándose tal cual era. En el momento de subir a la balanza y regocijarse por el peso perdido, volvió momentáneamente a adquirir su antigua actitud de juzgar, que consideraba que la gordura era mala y la delgadez buena. En cuanto Juanita se dijo que era "mejor" porque pesaba tres kilos menos, se rebeló contra esa autoimpuesta condición de inaceptable, y empezó a comer hasta recuperar el peso perdido.

En segundo lugar, cuando Juanita empezó a calcular cuántos kilos podría perder hasta llegar el verano, estaba adelantándose a su experiencia. Ya hemos dicho, a propósito de los efectos acumulativos de la alimentación a requeri­miento, que cada experiencia de este tipo prepara la expe­riencia próxima. Juanita había tenido suficientes experien­cias de alimentación consistente, a requerimiento del orga­nismo, en forma armónica, como para prever una variación de peso. Pero cuando se imaginó más delgada, también se imaginó con muchas más experiencias de alimentación de las que en realidad tenía con esto del metodo gabriel .

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